EL ENORME RETO DE LA CLASE POLÍTICA EN TULTITLÁN.

Compartir en:

Tultitlán, Mex. 27 de junio de 2018. México está en crisis, una crisis profunda, que se ha extendido, que es dolorosa a la vista del Estado mexicano, de la clase política, de los paridos políticos, una crisis que el propio Estado encarna, que los gobiernos estatales no miran y los municipales no saben qué hacer, se trata en esencia de una degradación institucional, moral y de valores del propio Estado mexicano, pero también de quienes hoy quieren asumir un cargo de elección. Un estado corrompido institucionalmente que no puede hacer frente, por su incapacidad y complicidad a su propia estructura, a las estructuras criminales. La violencia en México visibiliza el proceso de propagación de un foco canceroso: LA CORRUPCIÓN, LA IMPUNIDAD Y LA DESIGUALDAD SOCIAL. Es la complicidad violenta entre el crimen organizado y un Estado totalmente desorganizado que dan muestra de la falta de dirección política e institucional. ¿Qué diferencia existe entre los criminales protegidos por las armas y otros solapados por el fuero? Lo cierto es que el Estado mexicano está corroído por el patrimonialismo, el fundamentalismo privatizador y la torpe e ineficaz guerra contra el narcotráfico y ese mal que por décadas ha ejercido: LA DESAPARICIÓN FORZADA. La situación actual es alarmante, y por supuesto muchas y muchos ciudadanos libres y honestos de nuestro país, nosotros, hemos estado pendientes de los fantasmas de Tlatelolco (1968) el Halconazo (1971) hasta los hechos de represión que no paran, Aguas Blancas (1995); Acteal (1997); Atenco (2006); Tlatlaya (2014); los 43 Normalistas en Ayotzinapa (2014); Ostula (2015), Nochixtlán, Oaxaca (2016); LAS DESAPARICIONES FORZADAS, LA IMPUNIDAD descarada de la Guardería ABC, LOS FEMINICIDIOS y todo el derramamiento de sangre demencial, nos obliga a mirar, visibilizar, crear mayor conciencia y combatir la corrupción y la desigualdad mediante un pacto, un gran pacto social, sobre todo hoy, que de manera urgente necesitamos resurgir. ¿Qué pasa por la mente ciudadana previo al día primero de julio?

 

Sin duda, hoy, las clase política en México, en las entidades federativas y los municipios enfrenta un enorme reto y, es, frente al enojo social, al hartazgo de una sociedad que vive bajo la sombra de la violencia, la pobreza, el desempleo, la falta de oportunidades, la mala calidad de la educación, deplorable sistema de salud y las constantes crisis económicas e inflacionarias.

Como reflexión, hoy, como en el pasado, los procesos electorales periódicos renuevan o ratifican a las élites en el gobierno local, como nunca antes en nuestra historia se había dado, tanto en términos de simultaneidad  como de perdurabilidad (por quienes repiten en el cargo), a lo largo de un lapso tan dilatado, tan oscuro, inclusive reprobable. Este proceso electoral, además de generar disparidad, no ha tenido capacidad incluyente de sectores sociales históricamente marginados, de organizaciones de la sociedad civil, hoy lo vivimos en nuestro municipio de Tultitlán, en donde los partidos políticos son secuestrados por un puñado de pillos, hambrientos de poder y familias que han vivido por años del presupuesto público, es decir, los impuestos de la ciudadanía mantiene a estos pírricos personajes que se dicen “políticos”.  Se podría decir que el sueño de la transición a la democracia local se lograría en la medida en que el poder esté en manos de la sociedad civil, habiéndose desterrado de la vida política a quienes pelean hasta con su vida los cargos de elección popular, esto permitirá a la sociedad estar en mayor o menor medida presente en los procesos de toma de decisiones. La sociedad tultitlense apuesta por construir una relación entre la ciudadanía y el gobierno, que sea cotidiana y permanente; que sepa escuchar los reclamos sociales, las demandas y necesidades urgentes y por supuesto, que sepan resolver.

No queremos más representantes que una y otra vez participan, sin vergüenzas que solo engañan, que simulan, que no tiene la capacidad para resolver problemas, que no tienen idea de cómo administrar un gobierno, cómo diseñar políticas públicas, la simpatía no gobierna ni construye, gobierna y construye la capacidad, la formación, la profesionalización, ideas abiertas e innovadoras, cocreativas, la enorme voluntad de sacar a TULTITLÁN de la ingobernabilidad en la que se encuentra gracias a estos personajes políticos que hoy desean repetir, que quieren permanecer, “NO LOS QUEREMOS, NO LOS NECESITAMOS”, no queremos más a quienes ya participaron, ya tuvieron un cargo de elección y han vivido por años del poder y el dinero a costa de la ciudadanía que vive la creciente inseguridad, la grave desigualdad social, la pobreza y el incremento de la pobreza extrema, violencia y femicidios, además de la extendida ola criminal y narcomenudeo.

 

Pero que ha venido ocurriendo en Tultitlán, creciente violencia hacia las mujeres, 263 casos de violencia en la actual administración (2016-2019) Resultado de las carpetas de investigación iniciadas ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, lo que significa que los mecanismos de acción, para prevenir y erradicar la violencia y los feminicidios no han funcionado En el periodo correspondiente al año 2010 y 2014 fueron asesinadas 54 mujeres y del periodo 2015 al día 2 de junio de este año 2018 han asesinado 37 mujeres, este último periodo corresponde al año en que se decreta la AVGM en los once municipios, incluyendo el nuestro, Tultitlán. La actual administración al frente de Jorge Adán Barrón Elizalde presidente municipal saliente, regidoras y regidores, han dejado a este municipio en una crisis severa de inseguridad, temas de desarrollo social y económico corren la misma suerte, se ha incrementado el número de pobres y desigualdad social.

¿Qué espera la ciudadanía de un gobierno, de las autoridades en turno?… Se le pregunta en entrevista al Mtro. en Administración Pública, Moisés Sánchez Ramírez, quien durante los últimos 12 años ha hecho un análisis exhaustivo, una evaluación de políticas públicas y que en su investigación propone un modelo para el fortalecimiento de la gobernabilidad en el municipio de Tultitlán.

La respuesta es simple, que respondan a las grandes necesidades sociales, que no solo cumplan lo que prometen en actos proselitistas, porque quien gobierna un municipio lo hace para todas y todos los habitantes, no a un sector de la población, es decir, sí el PRI gobierna, no gobierna para PRIISTAS, debe asumir la responsabilidad constitucional.

En Tultitlán es evidente que existe una enorme brecha entre el desarrollo municipal y la desigualdad social, no existe esa condición de desarrollo para quienes habitamos el municipio, lamentablemente el presidente municipal Jorge Adán Barrón Elizalde no ha sabido y no ha querido resolver los enormes retos: inseguridad, violencia de géneros, corrupción, pobreza, escasa obra pública, enorme carencia de los servicios públicos y el grave desabasto de agua potable en las tres zonas del municipio que ha creado ya un hartazgo de las y los habitantes del municipio, pero grave también es la creciente ola de violencia hacia las mujeres en Tultitlán.

Dos años de gobierno en Tultitlán y el actual presidente municipal Jorge Adán Barrón Elizalde no ha sabido revertir la inseguridad pública y pobreza, no sabido alentar el crecimiento económico, mejorar indicadores en salud y educación, en obra pública, en imagen urbana, atacar la creciente violencia hacia las mujeres, en donde 7 de cada 10 la sufre y el incremento terrible de los feminicidios, en casi dos años de su gobierno han asesinado a 26 mujeres, a pesar de ser uno de los 11 municipios de la entidad con Alerta de Violencia de Género hacia las mujeres no han sabido atender este problema que crece día a día.

Del año 2016 a mayo de 2018 se han cometido 187 homicidios en el municipio, más las 28 mujeres asesinadas en el mismo periodo, es decir, hubo un incremento del 30% respecto al año 2015.

En un reciente estudio, el Consejo Cívico Mexiquense, da cuenta de los altos índices de inseguridad que existen en Tultitlán, no solo es por el mal gobierno priista que no protege a la ciudadanía, sino por el incremento del crimen organizado, en donde se pierde la vida de inocentes y de gente involucrada en el narcomenudeo, asaltos constantes, robo a casa habitación.

Pero más allá de lo anterior, que por supuesto es importante y delicado, ¿qué hace un gobierno con un presupuesto de más de mil 300 millones de pesos aprobado en 2016 y para 2017 con una cantidad de mil 400 millones de pesos aprobados para este agonizante año? Cuando es evidente que la obra pública es de mala calidad, que no deja más que pensar en una gigantesca corrupción, que la imagen urbana de nuestro municipio no solo es triste sino deplorable, el incremento de la desigualdad social es mucho mayor tan sólo en estos casi dos años, la pobreza y pobreza extrema aumenta, la incidencia delictiva, las adicciones entres las mujeres y hombres jóvenes, la mala calidad de los servicios públicos, la ineficacia e ineficiencia de una gran parte de la administración pública.

 

La pregunta es ¿Tendrán la capacidad, quienes hoy participan en Tultitlán, para resolver este enorme flagelo? ¿Tendrán la capacidad para llevar a Tultitlán a la gobernabilidad?

Facebook Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *