La Paridad Rumbo al 2018

“Qué las mujeres nacieron para parir, para estar en la casa, que no deberíamos dar órdenes a los hombres, que no saben gobernar, o que en el ámbito político no se permiten faldas”. Estos y muchos más argumentos violentos, misóginos que algunos hombres sostienen al preguntarles su opinión y oposición a que una mujer ocupe un cargo de representación pública en México.

En entrevista, Ale Martínez y Moisés Sánchez Ramírez activistas defensora y defensor de los derechos de las mujeres a vivir una vida libre de violencia en los municipios de Coacalco y Tultitlán respectivamente, al participar en el Seminario Taller “La Paridad Rumbo al 2018” en el Senado de la República.

El temor de que las mujeres lleguen al poder no es exclusivo de un país sino de una violencia de género producto del sistema patriarcal que hasta ahora hemos permitido. Casos como el de Cristina Fernández, la expresidenta brasileña Dilma Rousseff, a quien el Senado abrió un proceso de destitución el 12 de mayo de 2016 que se concretó el 31 de agosto de 2016.

En el caso de México son innumerables y poco visibles los actos de violencia política por razón de género, han sido invisibilizados y normalizados por el propio Estado mexicano, por la misoginia y el machismo político.

Luego de que en 2013 se incorporó el criterio constitucional de paridad, que obliga a las instituciones electorales y a los partidos políticos a crear mecanismos que garanticen la participación de las mujeres en condiciones de igualdad, su participación incrementó en los procesos electorales recientes y, con ello, emergieron nuevas formas de violencia contra mujeres que deciden ejercer sus derechos políticos y asumir cargos de representación pública, es decir, a mayor participación de las mujeres en cargos de elección popular mayor la violencia, nos comenta indignada Ale Martínez por el uso arbitrario del criterio constitucional de paridad.

En cumplimiento de la paridad, las mujeres fueron integradas a las planillas, algunas como presidentas municipales, otras como síndicas y la mayoría como regidoras. Pero una vez ganadas las elecciones a muchas mujeres se busca destituirlas de sus cargos, y no solo eso, nos comenta Moisés Sánchez, sino que los cargos asignados fueron en municipios de menor trascendencia, en donde los presupuestos y salarios asignados son sumamente bajos, una vil ofensa, y estoy completamente de acuerdo con Ale al expresar que el criterio constitucional se utiliza de manera arbitraria, con ello me refiero a que en los casos de las presidentas municipales, en distintas partes del país son presionadas para renunciar a su cargo y su lugar sea ocupado por el síndico, quien ocupa el segundo lugar de la planilla y que la mayoría de las veces es un hombre.

El caso reciente y que incluso ayer por la mañana el congreso local retomo la separación del cargo de Felicitas Muñiz presidenta municipal de Cuilapan, Guerrero, por el partido Movimiento Ciudadano quien ganó las elecciones del 7 de junio de 2015 e inició su gestión el 31 de septiembre de ese mismo año. En mayo de 2016 tres regidores de su cabildo, encabezados por el síndico Benito Sánchez Ayala, exigieron su renuncia argumentando que una mujer no va a poder conseguir obras y acusándola de desvío de recursos sin que dichas acusaciones sean fundamentadas, para este caso lamentable, quienes desde el congreso local ayer iniciaron el proceso de separación del cargo, son mujeres, impulsadas justamente por la decisión machista y misógina de congresistas locales.

Hasta la fecha Felicitas Muñiz mantiene un gobierno itinerante, pues el municipio fue tomado por sus agresores y no existen condiciones para que pueda ejercer su cargo. Las propias autoridades estatales la han “exhortado” a llegar a un acuerdo con sus agresores y que evite seguir diciendo que lo que está viviendo es violencia política de género. Hasta la fecha Felicitas Muñiz Gómez continúa siendo objeto intimidaciones que buscan obtener su renuncia por medio de la fuerza y violencia, lo que ha merecido la intervención de instituciones federales para garantizar sus derechos político-electorales.

¿Qué pasará en 2018? ¿Cuál será la postura de la clase política (hombres) en México en el proceso de 2018? En efecto, como resultado de la reforma constitucional de 2013 que incorpora el criterio de paridad, más mujeres participaron en los procesos electorales. Si bien el resultado dista mucho de alcanzar la paridad, representa un avance significativo en relación a procesos electorales anteriores. A mayor participación política de las mujeres, mayor el nivel de violencia, concluye Moisés Sánchez.

 

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